Las previsiones económicas para Andorra en 2025

En 2024, Andorra creció un 2,1%, superando todas las expectativas, gracias al impulso de los sectores de servicios, bancario y de construcción. Con un índice de desempleo del 1,6% y un salario medio mensual de 2.570 euros al mes, el Principado es uno de los países europeos con los mejores indicadores económicos del año. Sin embargo, no todo es lo que parece.

De acuerdo con el Fondo Monetario Internacional (FMI), Andorra registrará una reducción sostenida del crecimiento del PIB del 1,7% en 2025, hasta alcanzar como máximo el 1,5% a partir de 2027. Esta situación revela la necesidad de diversificar la economía mucho más allá del turismo y del sector inmobiliario, y así poder incrementar el crecimiento del PIB por encima del 2%, cifra mínima para generar empleo y bienestar real en la población.

De la misma manera, según el FMI, la estimación es que el coste del sistema de pensiones aumentará al 6,7% y el de sanidad al 2%, ambos con respecto al PIB de 2050. Es decir que, si no se realizan reformas profundas basadas en la contención de los costes y en el incremento de los ingresos, los requerimientos del sistema tal como está serían inasumibles.

En este sentido, la sólida posición macroeconómica de Andorra registrada en 2024, confirmada en las bases del presupuesto de 2025, posibilitará emprender reformas estructurales que fomenten la diversificación de la economía, que incrementen la productividad laboral, y que incentiven el equilibrio de los salarios con los niveles de precios de la vivienda y de los servicios. En otras palabras, una estrategia de incremento de ingresos fiscales recurrentes seguirá siendo una herramienta determinante para asegurar el financiamiento de un desarrollo sólido y equitativo, que asegure el bienestar de la gran mayoría del país.

Por ello, la gran tarea del Govern para lo que queda de la legislatura es desarrollar un entorno empresarial sólido, a través de la reducción de complejidades administrativas, de promover mayor acceso a la financiación, y del incentivo para la creación de nuevas empresas, que tengan un impacto positivo en la atracción de talento y en la mejora de la productividad. La inversión pública en educación y políticas de inmigración muy bien enfocadas podrán ser elementos aceleradores de largo plazo.

Las políticas gubernamentales, como la ley sobre la economía digital y la estrategia de digitalización 2020-2030, son pasos importantes en esta dirección. Focalizar la búsqueda de inversión privada en sectores como las tecnologías de la información, la inteligencia artificial, los servicios financieros y la salud, así como convertir a Andorra en un hub de innovación a escala europea, son un claro ejemplo que la viabilidad del país está estrechamente ligada a una apertura económica controlada.

El año 2025 será determinante para el futuro de Andorra. El posible acuerdo de Asociación con la Unión Europea será un factor decisivo para la realización de cambios estructurales profundos en la economía del país, aunque hoy no queda claro si estos cambios serán positivos o negativos en un largo plazo. Por el contrario, en lo que sí parece existir un acuerdo general es en la necesidad de implementar urgentemente herramientas y medidas que faciliten la creación de empresas con plena actividad en el país, y no solo sociedades unipersonales gestionadas por especialistas en fiscalidad.

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